Taberna y Media, el templo del buen comer

La cocina de José Luis tiene tanto arte que incluso me salen pareados cuando hablo de ella. Y es que, efectivamente, Taberna y Media es el templo del buen comer al que siempre volver.

Taberna y Media porque, desde luego, es más que una taberna. En todos los sentidos.

Desde que uno cruza la puerta del local ubicado en la madrileña Calle Lope de Rueda, se siente como en casa. Puede parece una forma de hablar excesivamente manida pero… es la realidad. Tanto José Luis, chef y propietario, como todo el equipo, logran que cada visita al restaurante termine convirtiéndose en una experiencia memorable.

Bravas de Alejandro

Buena parte del éxito se debe al amor que le ponen en sus elaboraciones, además -obviamente- del excelente producto que utilizan para las mismas.

Un ejemplo de ese cariño por el oficio son las famosas Bravas cremosas de Alejandro. Alejandro es el hijo de José Luis y de ahí surgieron estas exquisitas patatas bravas. Por dentro, una crema que se asemeja a un puré. Por fuera, un crujiente exterior que recordarás durante mucho tiempo. Mejor aún, esas salsa brava que combina a la perfección con la textura de las patatas. Picantes, ma non troppo…

Torreznos de Fuentidueña

Fuentidueña es el pueblo de José Luis y sus torreznos son un homenaje a la localidad del chef. Tan buenos son que incluso los no tan fans de los torreznos, caen rendidos a los que elaboran en esta casa.

Crujientes al extremo, de considerable calibre y con un sabor único.

Llegan a causar adicción. Así, los que los prueban y no se resisten a sus encantos, se dejan caer de vez en cuando por la barra de Taberna y Media para darse el gustazo y disfrutar de un suculento aperitivo. 

Tartar de salmón

Hay algunos platos como los que he nombrado anteriormente (las bravas cremosas de Alejandro o los torreznos) que son clásicos inamovibles de la carta. Sin embargo, de vez en cuando nos sorprenden e incluyen nuevas propuestas en su carta.

Buena prueba de ello es el tartar de salmón con parmentier de boniato. Una genialidad más con firma de la casa en la que mantienen las tradiciones dando una vuelta de tuerca a las propuestas más clásicas.

La combinación del sabor del boniato con el del salmón, sumado a la textura de este último, es sencillamente maravillosa.

Shiitake con alioli de miel

Cada vez que me preguntan que cuál es el plato con el que me quedaría de Taberna y Media, tengo serias dificultades en emitir una respuesta. Y es que, como has podido comprobar con el tartar de salmón, las propuestas no solo son exquisitas, sino que además visualmente son una belleza.

Dicho esto, las setas shiitake con alioli de miel es uno de los platos que irremediablemente tengo que pedir cada vez que vuelvo a la Taberna. Unas setas riquísimas que con el alioli de miel se convierten, literalmente, en un vicio. José Luis logra aunar texturas y sabores aparentemente opuestos e imposibles, creando auténticas obras de arte. 

Tortilla… ¡con sorpresa! 

En una taberna, la tortilla es un básico que no debería faltar. Desde luego la de esta casa es ya una delicia por sí sola como puedes observar en la fotografía anterior. Pero, si te digo que tiene sorpresa… no te quedará más remedio que probarla en tu próxima visita.

Tierna, jugosa y con un ingrediente, digamos, diferente. La nueva tortilla de Taberna y Media es… ¡de callos! Como lo lees. Picaditos tan pequeños y tan suaves que lo más probables es que no te dieses cuenta si no lo supieses.

Tortilla de callos

Y, para muestra, un botón. En la foto anterior puedes ver la suculenta tortilla de callos a la madrileña acompañada de portobellos salteados. Te aseguro que no podrás quitarte de la cabeza la salsa de los callos que corona  la tortilla. ¡Ex-qui-si-ta!

Si tienes pan a mano, entonces el peligro se multiplicará…

Dorada al vapor

El problema en este restaurante es ser capaz de decidir a la hora de pedir, porque toda su oferta gastronómica es de matrícula de honor. Si hablamos de carnes y pescados, la nueva dorada al vapor con cremoso de trigo tierno y vegetales es una opción altamente recomendable.

Un plato ligero pero con una personalidad y fuerza excepcionales. El cremoso de trigo tierno ha sido todo un acierto para acompañar a la suavísima dorada al vapor.

Lomo de merluza

Por si la elección no fuese lo suficientemente complicada, te recomiendo que tengas en cuenta otro pescado que está teniendo una excelente acogida. Se trata del lomo de merluza con cama de fideuá de mejillones y pulpo. Una novísima propuesta, arriesgada y… ¡ganadora!

Y es que además de la originalidad, el producto es de primerísima calidad; una delicia de merluza.

Carrillera de ternera

Sí, aún hay más. Si eres más de carne que de pescado, pide sin dudar la carrillera de ternera con carbonara de verduras. Una carne que se deshace en la boca con una sorprendente carbonara hacen que sea en un dúo ganador.

La cocina tradicional se mantiene consistente de principio a fin en la oferta de Taberna y Media. Como es de esperar… ¡deja sitio para el postre!

Cremoso de chocolate

Si tu debilidad es el chocolate, te lo pongo fácil. Opta por el cremoso de chocolate. La textura del cremoso con los trozos de chocolate y el helado, te dejará sin palabras. A pesar de ser trío absoluto de chocolate, el postre no resulta para nada empalagoso. ¡Chocolateros, es un vicio! 

Tarta de queso

Pero la facilidad de elección para los amantes de la buena mesa no es precisamente una de las características del lugar. Si el cremoso de chocolate es una delicia; la tarta de queso no se queda atrás. Por méritos propios se ha colado entre las mejores de Madrid. Cremosa, suave y con una textura singular.

Torrija cremosa de anís

Ahora sí que sí, como colofón final a este mega homenaje gastronómico, tengo que hablarte de la archiconocida torrija cremosa de anís con helado de vainilla. Tan conocida y tan buena que la tienes disponible en carta durante todo el año.

Por si aún -que no lo creo- te queda alguna duda, subrayo el hecho de que el ambiente acogedor y familiar de la Taberna es único. Porque tanto en cocina como en sala no hay trabajadores, sino una gran familia que te acoge en su casa, como decía al inicio, cada vez que cruzas la puerta de Lope de Rueda, 30. 

¡Enhorabuena!

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